Innovación- La apuesta perfecta

Puerto Rico atraviesa una transición similar a la que atravesó hace sesenta años cuando pasó de ser una sociedad agraria a una sociedad industrializada basada en la manufactura. No fue fácil, pero dio paso a un crecimiento económico que nos convirtió en una de las economías, en aquel entonces, más importantes de las Américas. Pero los modelos económicos o evolucionan, o se estancan. Hoy, la transición es hacia la innovación. Le toca a mi generación meter manos a la obra.

El reto es grande, pero nuestros talentos y recursos nos convierten en sede de innovación y fuente de riquezas con potencial transformador. Para salir airosos y para que ocurra esa transformación, Puerto Rico tiene que invertir inteligentemente, con agilidad y sin miedo a fracasar.

Tiene que invertir en el sector de la innovación,  un sector que crea más empleos que cualquier otro, ofrece mejores salarios y una mejor calidad de vida. Mejora los sistemas de educación y desarrolla una cultura de curiosidad y descubrimiento. Y es la razón de ser del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigacióndesarrollar un ecosistema que permita innovar.

Según el reconocido economista de la Universidad de Berkeley en California, el Dr. Enrico Moretti, cada empleo directo creado por una empresa de innovación produce hasta cinco empleos indirectos. Eso quiere decir que el impacto de un ecosistema de innovación no es sólo para científicos y empresarios. Es para todos.  Y eso ya lo hemos visto con las nuevas iniciativas del Fideicomiso.

En los últimos años hemos visto cómo la inversión del Fideicomiso en una empresa biotecnológica puertorriqueña ha creado decenas de empleos y ha retornado más de 3,000%. Hemos visto cómo nuestra inversión en un laboratorio de neurobiología ha redundado en decenas de millones de dólares en nuevos fondos de investigación, produciendo en el ecosistema científico más del 1,000% de lo que se invirtió. Y hemos visto cómo estas inversiones han resultado en avances científicos en las áreas de proteómica y neurociencia, creando nuevas tecnologías que atienden necesidades humanas. En el 2014 una serie de modestos auspicios a incubadoras de empresas de ciencia y tecnología resultó en por lo menos sesenta nuevos “startups”, algunos apoyados por inversionistas de capital de riesgo.

Estos ejemplos nos impulsan a continuar promoviendo la innovación en Puerto Rico, y en el 2014 eso es precisamente lo que hemos hecho.

Destinamos casi $5 millones a proyectos de investigación y desarrollo de tecnologías mediante el “Science and Technology Grants RFP”.  Esperábamos, 50 y  recibimos casi trescientas propuestas en los campos de ciencias vivas, biotecnología, informática, aeronáutica y otros. Es una pequeña muestra de la cantera de ideas que tiene el país.

Lanzamos un programa para incentivar a investigadores de clase mundial a que desarrollen sus innovaciones en Puerto Rico. Otro, para aumentar la tasa de éxito de propuestas de investigación de alto calibre.

Desarrollamos un proyecto para aumentar la investigación clínica para ampliar el acceso a tratamientos para la población hispana y para aumentar la investigación en la isla. Desarrollamos una iniciativa para potenciar nuestra biodiversidad.

La primera década del Fideicomiso ha sido ardua. Ha requerido mucho esfuerzo de los fiduciarios y gerencias anteriores, pero el 2014 ha comprobado que el Fideicomiso tiene la capacidad y la credibilidad para darle un fuerte impulso a la innovación en Puerto Rico.

Con ese entusiasmo nos enfrentamos al 2015. Le daremos a estos esfuerzos la escala que necesitan para lograr resultados exponencialmente mayores. Se lanzarán iniciativas de empresarismo y se relanzarán programas de incentivos contributivos. La razón es sencilla: se ha demostrado que la inversión en el sector de la innovación representa el más alto potencial de retornos de todos los sectores.

La innovación es nuestra apuesta perfecta. Hagámosla.