Ideas peligrosas | Empresarismo: Glamour versus Realidad

La nueva ola de profesionales, los llamados “millenials” que ya son por lo menos la mitad de la empleomanía, enfrentan un reto que no enfrentaron sus padres: Tener que inventar sus carreras por necesidad. Aunque las crisis económicas han golpeado a personas de todas las edades, los jóvenes han estado sumidos en la incertidumbre desde el principio de sus carreras. Ya no es suficiente graduarse de doctor, abogado o ingeniero para tener una vida relativamente estable. Para muchos, la alternativa más atractiva es el “empresarismo”.

Por un lado, es innegable que es esperanzador que en muy poco tiempo, todo lo que tiene que ver con “empresarismo” y ser “empresario”, se esté normalizando en las conversaciones cotidianas. Todos los días conozco a personas que están dispuestas a salir de sus respectivas zonas de confort para crear un producto o servicio nuevo, buscarle compradores, crear riquezas y desarrollo económico y contribuir al colectivo mediante empleos y desarrollo. Cada día hay más y mejores proyectos que impulsan actitudes emprendedoras, que capacitan a potenciales empresarios y que proveen recursos para nuevas empresas. De hecho, con mucho orgullo soy parte de muchas de ellas. Eso es positivo en cualquier liga.

Ahora bien, le quiero advertir a todos esos potenciales innovadores que hay dos conceptos relacionados pero no equivalentes, a los que deben estar atentos:

Lee el artículo completo.